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La historia de otro psicópata que salió de la cárcel antes de tiempo y que se relacionó con el Valle de Elqui

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A raíz del sicópata que asesinó a la joven Ámbar Cornejo en la comuna de Villa Alemana, Hugo Bustamante Pérez, han surgido otros nombres de condenados que recibido el beneficio de la libertad vigilada a pesar de los horrendos crímenes cometidos como el caso de Hugo Pastén Espinoza, conocido como “el sicópata de Copiapó”, quien fue condenado el 2005 a 24 años de prisión por el delito de robo con violación contra dos mujeres, pero fue dejado en libertad cuando aún no cumplía ni siquiera la mitad de la condena y ahora es sospechoso de la muerte de tres personas, dos mujeres y un transexual (Catalina Alvarez, Sussy Montalván y Mariana Cabrera), ocurridas el año pasado en Copiapó. Actualmente cumple prisión preventiva en la Cárcel de Huachalalume.

Y en nuestra región ha resurgido el nombre de Antonio Carvajal Valdivieso, quien a principios del 2018 fue dejado en libertad tras cumplir sólo 10 de los 29 años a que fue condenado por asesinar en forma salvaje a una estudiante y por violar a varias mujeres en el norte del país.

Tras conseguir su libertad, se radicó en el sector rural de Pullayes, muy cerca de Vicuña, donde los vecinos se enteraron de sus antecedentes y comenzaron una serie de hostigamientos en que el condenado se dio el lujo de presentar un Recurso de Protección en la Corte de Apelaciones de La Serena.

Muchos vicuñenses temían que este psicópata cometiera un crimen en esa tranquila tierra. Y casi sucedió, pero no en Vicuña, sino en La Serena cuando el pasado 20 de noviembre fue detenido por tratar de asesinar con un arma blanca a una mujer que atendía un local de ropa americana en el centro de la ciudad. Fue formalizado por el delito de homicidio tentado y permanece en prisión preventiva en la Cárcel de Huachalalume, a la espera de ser sometido a un juicio oral que lo podría dejar en prisión por varios años más, si es que la justicia no le vuelve a otorgar otro beneficio.

Este profesor autodidacta de pintura, que en 2007 se hizo conocido como el “psicópata del pincel”, recuperó su libertad tras un período impensadamente breve para un caso que incluye el asesinato a sangre fría de una joven estudiante de pedagogía y al menos 7 procesos de mujeres que acusaron haber sido golpeadas y violadas.

Ingresó a la cárcel el 18 de septiembre de ese mismo año, y pese a que ya había cumplido una pena por violación en los ’90, logró acceder a un beneficio carcelario que lo dejó libre el 10 de enero de este año, aunque ni siquiera accedió a realizarse exámenes psicosociales para saber el grado de peligro que podría representar para la sociedad una vez libre.

El criminal logró aferrarse a una garantista ley que permite que personas condenadas a más de 20 años puedan optar a la libertad condicional a los 10 años, por el sólo hecho de portarse bien en la cárcel. Peor aún, el acceso a este beneficio permite que sigan firmando en Carabineros sólo por 10 años más, aunque le resten, como en el caso de Carvajal, 19 años de presidio.

Horrendo historial

El prontuario de Antonio Carvajal Valdivieso comienza el 29 de marzo de 1988, cuando en Copiapó golpea y viola a su ex polola Ximena Ortiz. Recibe una pena de 5 años de prisión, de la que sólo cumple 3, al salir con libertad condicional. En 1991 comienza una relación “de fines de semana” en Chañaral, con la menor Ingrid Campos (16). La violencia no tarda y en 1994 Antonio , incluso golpea a su pareja estando embarazada. Pese a esto, la menor se mantiene junto a él. Con el paso de los años el psicópata se traslada a vivir a Chañaral y en 2001 incluso se muda junto a Ingrid, quien en julio de 2002 no aguanta más y se escapa con su hijo, denunciando ante Carabineros atroces vejaciones.

Antes del quiebre, Antonio ya ha comenzado a engañar a otras mujeres. El cuento siempre fue igual: un concurso que premia con un millón de pesos a la mejor modelo amateur, lo que deriva en destapadas sesiones fotográficas con las que luego extorsiona a sus protagonistas. Es así como en julio de 2000 cae Carolina (18), quien es drogada y abusada por Carvajal, pero guarda silencio por temor a sus padres. Por entonces, Antonio se hace conocido en la ciudad como profe de arte y estudiante de kárate.

En agosto de 2001 chantajea con sexo por semanas a una menor de nombre Melissa. A fines de ese año intenta lo mismo con la colegiala Locsy Gómez. Todo acaba en 2004, cuando es denunciado a la PDI por Jennifer Pérez, hermana mayor de una niña que asistía a kárate y que fue acosada por el hombre. Ese hecho permite que la policía abra los ojos y detecte varios casos contra Carvajal. Antes que el juzgado emita una orden de detención, el pintor arranca a Santiago y luego a la casa de su madre en Limache, desde donde también huye tras ser acusado de violación.

De vuelta en Santiago aloja en la casa de un amigo, en Macul. Ahí utiliza el mismo pretexto de las fotos para abusar de la estudiante de Pedagogía Básica Carla Ramos.

Él tenía 41 años y ella recién 19. El punto de quiebre llega el 14 de septiembre de 2007, cuando Carla le pide a su compañera de curso, María Isabel Pérez, que la acompañe a su clase de pintura. Al interior de la casa es salvajemente atacada por Carvajal, quien luego de la golpiza habría violado y enterrado viva a la estudiante. Todo da a entender que el destino de Carla sería el mismo. De hecho, la obliga a escribir una carta a su familia. Pero la joven logra convencer a Antonio de salir del lugar del crimen y mientras caminaban por la calle, busca socorro en una ambulancia detenida en Av. Macul con Las Torres.

Ante la situación, Carvajal huye y recién es apresado el 17 de septiembre. Al día siguiente entra a la cárcel y en 2008 es condenado a 15 años por el asesinato de Pérez y a otros 14 años por las violaciones en Chañaral. En total 29 años, que ya sabemos como terminaron.

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