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Raquel Traslaviña: La matriarca del Puclaro en Vicuña que tuvo 21 hijos

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El pasado martes 26 de febrero Raquel Traslaviña García, cumplió 86 años de vida en su modesta vivienda del sector Villa Puclaro, ubicado en el lado suroriente del Embalse Puclaro. Cumplir 86 años ya es un gran logro, pero hacerlo junto a su numerosa familia que bordea las 120 personas es una gran hazaña. Ella tuvo 21 hijos de los cuales le sobreviven 18 (nueve varones y nueve mujeres); tiene 36 nietos, 28 bisnietos y 5 tataranietos. Incluso está a punto de nacer el sexto tataranieto.

La historia de Raquel Traslaviña está llena de esfuerzo y dedicación por su familia. Nació en medio de la pobreza en el antiguo sector La Polvada, que quedó inundado por el Embalse Puclaro, donde tuvo su primer hijo a los 17 años junto a su esposo Carlos Cáceres, empleado de la Dirección de Vialidad. Crió y educó a sus hijos en un sitio espacioso donde abundaban los árboles frutales y diversos animales; muy cerca del Río Elqui y de los cerros desérticos.

“Crié a mis hijos como cualquier pobre. Tenía frazadas de cuatro sacos gangochos para taparlos porque antes no existían las frazadas como las de ahora. Tampoco teníamos sábanas. Dormíamos todos amontonados. Era mis hijos y tenía que cuidarlos. Yo nací y fui criada en La Polvada, al igual que mis hijos. Mi padre me hizo cazar cuando tuve mi primer hijo a los 17 años y desde allí todos los años tenía un hijo porque tuve un solo marido, no dos o tres como ahora (risas)”, cuenta doña Raquel a quien toda su grandiosa familia le dice “abuela”.

Los años de crianza de sus 21 hijos fueron muy difíciles, especialmente para darles de comer todos los días: “Rebuscaba papas, maíz, choclo y de todo lo que encontraba para alimentarlos. Hacía harina tostada, palomitas de maíz y trigo majado; y pescaba camarones en el río para darles de comer a todos mis hijos. A la vez criaba conejos, gallinas, cerdos y tórtolas. Con el tiempo me dedicó a criar ganado caprino, pero con las contínuas sequías se ha ido aminorando. Todavía tengo algunas”, señala.

Narra que cuando se colocó la primera piedra de la construcción del Embalse Puclaro, tuvo la ocasión de conversar directamente con el ex Presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle, quien le otorgó una pensión de gracia por la cantidad de hijos que tuvo y su condición de pobreza.

Expresa que se siente muy feliz de haber gestado una familia tan numerosa, tal vez la más grande del Valle de Elqui y la Región de Coquimbo.

“Me siento muy contenta porque cualquier mujer no lo ha hecho, sobre todo en las condiciones de pobreza que crié a mis 21 hijos. Y tenía que criarlos porque si no fuera por eso no estaría con vida. He sufrido y he gozado con ellos. Sufrí mucho con mis hijos para criarlos y también ahora que están más grandes porque tengo tres que están enfermos de las piernas y dejaron de trabajar”, indica. Agrega que su salud está bien a pesar de su edad, pero con algunas complicaciones, como su dentadura, la vista y los oídos. Durante este mes de marzo le harán un chequeo en la Posta Médico-Rural de Villa Puclaro.

A la pregunta de cuál es su secreto para mantenerse medianamente bien de salud, después de haber criado 21 hijos, ella simplemente responde: “Porque nunca fui floja y la rebuscaba por todos lados; y me alimentaba con muchos granos (legumbres), como porotos, maíz tostado, harina de maíz, harina tostadas y trigo majado. Y no sigo siendo floja porque todavía me cocino. Me levanto a las seis de la mañana y a las diez ya estoy almorzando. Me acuesto a la siete de la tarde. No veo televisión porque no me gusta, sólo escucho la radio entre ellas la Río Elqui”.

Una de sus últimas experiencias negativas que tuvo fue una que ocurrió hace una semana cuando, estando sola en su casa, recibió la visita de una mujer que la engañó con el “cuento del tío” y la estafó con setenta mil pesos que tenía en su cartera.

“Vino una mujer que me dijo que venía a sacarme la suerte y que me había ganado un premio en un sorteo que me lo entregaban al día siguiente. Me pidió la cartera para echarme un polvo para la buena suerte y para que nunca me faltara el dinero. Incluso me pidió que la fuera dejar hasta el paradero en la carretera, pero cuando regresé a mi casa no estaba la plata”, manifiesta con tristeza.

El fin de semana recién pasado doña Raquel Traslaviña García, fue homenajeada por sus familiares con un rico asado donde estuvo presente parte de su extensa familia, siendo rodeada de mucho amor y admiración por su larga vida de trabajo y lucha en bien de sus 21 hijos y su larga descendencia. Todos le desearon a “la abuela” que Dios le concediera buena salud para mantenerla junto a ellos por muchos años más.

Ella, la Matriarca del Puclaro, se mantiene firme como un roble y siempre atenta a lo que sucede en cada uno de sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos. Sin dudas que es un ejemplo grande de mujer¡

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