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Hospital de Vicuña se adaptó a la pandemia: Los cambios en estos 5 meses

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Hace cinco meses que el Hospital San Juan de Dios de la ciudad de Vicuña, al igual que todos los recintos asistenciales del país, en forma obligatoria debió adaptarse a la pandemia del coronavirus, adoptando diversas medidas en su funcionamiento, infraestructura y personal.

Entre dichas medidas destacan la habilitación de un segundo servicio de urgencia, implementación de visitas médicas domiciliaras, contratación de más personal, habilitación de más camas de hospitalización, mejoramientos en sus instalaciones y cambios en el servicio de urgencia.

“La situación ha sido compleja y difícil de llevar porque esta pandemia no tiene precedentes en cien año y hemos ido actuando de acuerdo a la epidemiología regional”, afirma la directora del nosocomio vicuñense la doctora Paola Peña Pinochet.

“Lo primero que hicimos fue establecer las cuarentenas preventivas para todo el personal que consiste en dos semanas de trabajo presencial y dos semanas de teletrabajo; esto con el objetivo de proteger del COVID19 a nuestros funcionarios y a nuestros usuarios y pacientes. También se adecuaron las dependencias del servicio de urgencia para atender de mejor forma a los usuarios y se suspendieron las horas en el policlínico, excepto aquellas destinadas a las embarazadas, del Niño Control Sano, salud mental de urgencia y pacientes crónicos descompensados. Antes se atendía un paciente cada 15 minutos y ahora es cada 30 a 45 minutos porque hay que realizar una limpieza del box.”, explica la facultativa.

En cuanto a infraestructura se debió habilitar un segundo servicio de urgencia en el área de kinesiología de las salas IRA y ERA, consistente en una sala de admisión, dos boxes y un área de observación de pacientes; esto con la finalidad de contar con un sector extra de atenciones de urgencias en que caso que éstas superen las 118 atenciones promedio en un día en el actual servicio de urgencia y considerando que en la época invernal del año pasado las atenciones diarias en promedio fueron 110. Afortunadamente aún no se usa este segundo servicio de urgencia porque las atenciones diarias oscilan entre 35 a 45 consultas.

“El actual servicio de urgencia está dividido en dos áreas, una para pacientes con síntomas respiratorios y otra para pacientes sin problemas respiratorios. Se habilitó la sala del Traige para diagnósticos, se instaló una carpa por parte del Ejército como sala de espera para pacientes con síntomas respiratorios y se habilitó el box ginecológico para toma de muestras PCR. Los usuarios que no presentan síntomas respiratorios esperan en la sala de espera habitual del servicio de urgencia, mientras que los que sí presentan esos síntomas esperan en la carpa”, explica la médica.

Otra medida puesta en marcha fue el plan de atenciones médicas domiciliarias que está destinado para la atención de pacientes hospitalizados no graves en sus respectivos hogares que requieran curaciones o terapias, siendo visitados por un médico, una enfermera, un kinesiólogo y un técnico paramédico.

Actualmente seis pacientes son atendidos en esta modalidad. Además, con este sistema se atiende a los pacientes COVID19, otorgándoles el alta incluso en días domingos o festivos cuando corresponda. Para desarrollar este programa se destinó en forma exclusiva una camioneta y un chofer.

Por otra parte, en caso que aumente en forma considerable la cantidad de pacientes a nivel local que necesiten hospitalización o pacientes con patologías leves (no de coronavirus) de otros hospitales de la región que requieran seguir internados y por colapso de camas en esos recintos no puedan hacerlo, se habilitó la sala de charlas en una sala de hospitalización con cuatro camas donadas por el Hospital de Ovalle y se adquirieron equipos nuevos para esa área como electrocardiógrafos. Por tanto el hospital local cuenta con un total de 34 camas disponibles.

Paralelamente, se compraron tubos de oxígeno para enfrentar un aumento de pacientes con problemas respiratorios y  instalaron puertas eléctricas en las áreas de hospitalización de adultos y pediatría a fin de evitar que ingresen personas externas al hospital o que los mismos pacientes salgan del recinto asistencial.

“Las visitas de familiares a los pacientes están suspendidas y sólo se autoriza en casos excepcionales como menores de edad, adultos mayores y pacientes de salud mental; y esos casos a los familiares o guardadores se les proporcionan los elementos de seguridad sanitaria y alimentación”, agrega la directora del hospital.

Por otro lado, desde la semana pasada se aumentaron las horas de atención en el policlínico para pacientes crónicos que presenten alguna descompensación y algunas horas de morbilidad; extensión horaria que se extiende desde las 09:00 horas hasta las 20:00 horas, de lunes a viernes, y que contempla además el servicio de farmacia. Las horas disponibles corresponden a médicos, enfermeras y nutricionista.

 

Todas estas modificaciones causadas por la pandemia han requerido la contratación de unos 35 nuevos funcionarios: 4 enfermeras y 8 técnicos paramédicos en el servicio de urgencia, 4 kinesiólgos en el Triage del servicio de urgencia, 6 auxiliares de servicio, 2 técnicos paramédicos en hospitalización y 6 en policlínico, un kinesiólogo en atención cerrada; y un médico, una enfermera, un kinesiólogo y un técnico paramédico para las atenciones domiciliarias.

Hasta el momento el Hospital de Vicuña ha acogido a dos pacientes con COVID19, quienes estuvieron hospitalizados y luego dados de alta. Dos funcionarios del recinto resultaron infectados quienes también fueron dados de alta.

“Una vez a la semana nos reunimos con los funcionarios en la cancha del recinto para saber de sus situaciones y darles instrucciones. También contamos con un teléfono para saber de sus inquietudes y problemas. Todos estamos algo nerviosos y conmovidos en lo emocional, como lo está todo el resto de la comuna, el país y el mundo. No estamos demasiado afectados porque estudiamos y nos preparamos para enfrentar las enfermedades, pero creo que al final de la pandemia quedaremos agotados emocionalmente no sólo por nuestro trabajo sino también por el alto costo familiar que debemos pagar por desarrollar nuestro trabajo. Por ahora, seguimos siendo la primera línea y un grupo cohesionado que lucha contra la pandemia con todos los conocimientos y los recursos que disponemos. La comunidad puede estar tranquila porque estamos dando lo mejor de nosotros en esta lucha, pero debe mantener siempre el autocuidado, cumpliendo las normas sanitarias que se han repetido una y otra vez. Esto es un esfuerzo de todos”, concluye la doctora Paola Peña.

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