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Alumnos de Vicuña descubren fertilizante que acelera crecimiento de las verduras

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Un descubrimiento que podría revolucionar la agricultura nacional y mundial realizó un grupo de estudiantes de la Escuela José Abelardo Núñez, del sector San Isidro, Comuna de Vicuña.

Se trata del uso de la “lechugilla” (Ulva lactuca), que abunda en las costas de la Región de Coquimbo, la cual contiene “ulbano” que los alumnos descubrieron que funciona como un fertilizante en el crecimiento de las verduras ya que actúa como un estimulante al sistema inmune de las plantas, acelerando el crecimiento de éstas en más de un 50%.

Un descubrimiento que podría revolucionar la agricultura nacional y mundial realizó un grupo de estudiantes de la Escuela José Abelardo Núñez, del sector San Isidro, Comuna de Vicuña. Se trata del uso de la “lechugilla” (Ulva lactuca), que abunda en las costas de la Región de Coquimbo, la cual contiene “ulbano” que los alumnos descubrieron que funciona como un fertilizante en el crecimiento de las verduras ya que actúa como un estimulante al sistema inmune de las plantas, acelerando el crecimiento de éstas en más de un 50%. Ya experimentaron con la lechugilla en cultivos de acelgas y comprobaron que éstas tardan en crecer y llegar a su madurez en 25 días, lo que normalmente ocurre en 60 días. También fue usado por pequeños agricultores del sector Hierro Viejo, cerca de Vicuña y San Isidro, en cultivos de melones y sandías que serán cosechados a mediados del presente mes en vez del mes de enero como sucedía en años anteriores.

Por otra parte, este grupo pequeños científicos descubrieron que la lechugilla permitía brindar un protección a las plantas contra los insectos, actuando como un repelente. Además, con este descubrimiento existe la gran oportunidad de generar una fuente de trabajo para recolectores de lechugillas ya que en la actualidad es considerada como un desecho del mar que no sirve y que incluso genera un costo para los municipios costeros en labores de limpieza de las playas. De usarse la lechugilla en los cultivos en forma masiva e industrial, causaría un enorme ahorro en la agricultura al acortar el tiempo de crecimiento y cosecha de las verduras entre un 50% y un 60%, como ya se comprobó en acelgas, melones y sandías.

El descubrimiento se registró por la Academia de Medio Ambiente de la mencionada escuela, bajo la dirección de la profesora Karelia Molina Torres, la ayudantía de la profesora Claudia Cortés Romero y con la participación de los siguientes alumnos: Gabriela Aguirre Vargas, Fernando Osorio Tapia, Brando Salazar Ramírez, Sebastián Pino Jopia, Diego Rojas Vega, Daniel Muller Cox, Benjamín Olivares Cortés, Darlen Roa Cox, Krasna Julio Figueroa, Guillermo Arqueros Tapia, Jesús Romero Herrera, Ángela Cerda Flores, Diego Espinoza Llanes, Daniel Carrasco Pizarro, Emilio Arias Guajardo, Bernardita Cortés Guerrero, Francisca Osorio Tapia.

El experimento y posterior experimento, que fue oficializado con un documento notarial con fecha 23 de octubre del presente año, obtuvo el primer lugar en el XVI Congreso Regional Escolar de la Ciencia y la Tecnología, en enseñanza básica, efectuado los días 18 y 19 de octubre en La Serena y Coquimbo. Posteriormente, expusieron su experimento y descubrimiento en el Congreso Nacional Escolar de la Ciencia y la Tecnología, desarrollado en Concepción.

“La idea inicial surgió en los niños quienes se preguntaban cómo ver la manera de ayuda a los agricultores de la comuna en sus cultivos. Surgieron muchas ideas y hasta que en internet nos encontramos con una información de un diario regional, del año 2013, que se refería a la existencia de la lechugilla en las payas Changa y La Herradura era un dolor de cabeza para el municipio. Fuimos a la playa para ver qué pasaba con las lechugillas y conversando con las personas del lugar nos dijero que no servían para nada y que el municipio gastaba mucho dinero en limpiar las playas. Trajimos muestras al nuestro laboratorio, las molimos y las enviamos a un laboratorio en Coquimbo; y ahí apareció el gran “ulbano” que es un polisacárido que estimula el crecimiento de las plantas. Lo probamos en 200 plantas de acelgas y cebollines; en cuatro días tuvimos brotes de hasta 3 cms. Fue un acelerador del sistema inmune de las plantas, impresionante. Hicimos un compuesto y estuvimos durante un año viendo la forma de aplicarla porque al ser un alga se pudren cuando se le echa agua a la planta y la lechugilla tiene mucha sal y agua. Entonces degradamos la lechugilla muchas veces hasta llegar a un polvillo y ahí logramos que las plantas crecieran”, explica con entusiasmo la profesora Karelia Molina Torres.

Indica que las acelgas están listas para cosecha en 60 días, pero con la aplicación del extracto de lechugilla tardaron 25 días. Los cebollines hace poco fueron cosechados y también con más de un 50% menos de tiempo que el normal para ser cosechados. Cierta cantidad del extracto lo donaron a pequeños agricultores del sector Hierro Viejo, quienes lo aplicaron a sus cultivos de melones y sandías, con un resultado asombroso: la cosecha estará lista a mediados de este mes cuando normalmente se produce en el mes de enero.

Para la docente el descubrimiento los tiene a todos muy satisfechos y expectantes porque se les están abriendo las puertas para exponer su experiencia en otras partes del país e incluso para seguir desarrollando el experimento de una manera más científica con apoyo de una universidad. “El director de Expedición Antártica nos invitó a exponer nuestro trabajo y a conocer la Antártica Chilena. También ya tuvimos los primeros contactos con académicos de la Universidad de La Serena y de la Universidad Católica del Norte, sede Coquimbo, quienes desean asesorarnos porque quedaron maravillados con el descubrimiento cuando lo expusimos en la muestra regional. Hasta el momento como que no le tomamos el peso a este descubrimiento y no asimilamos todo lo que viene porque esto va a cambiar la agricultura a nivel país; porque el que las plantas crezcan tan rápido, es algo maravilloso. Y descubrimos otras cosas, como que ningún bichito se acercó a las plantas por lo que la lechugilla es un repelente. Entonces esta investigación da para mucho más. Estamos muy felices con este descubrimiento. Es un gran logro como docente, para nuestra escuela y para la comunidad”, señala Karelia Molina.

En tanto, los alumnos que participaron del experimento de igual forma se mostraron muy contentos con lo vivido en torno al descubrimiento. Por ejemplo, Bernardita Cortés, manifiesta: “Fue genial participar con nuestro experimento a nivel regional y nacional; y aunque no ganamos a nivel nacional, dimos todo nuestro esfuerzo. El proyecto se basa en un compuesto que tiene la lechugilla, el “ulbano”, que es un polisacárido que acelera el crecimiento de las plantas. Nuestro objetivo es ayudar a todos los agricultores de la comuna. Agradezco a los demás compañeros de la academia y a las profesoras Karelia y Claudia, por haber terminado el proyecto”. En tanto Jesús Romero, expresa: “Logramos descubrir cosas interesantes, como que la lechugilla que está botada en la Playa Changa, y nosotros fuimos a ver qué podíamos lograr con ella. Y logramos descubrir que aceleraba el crecimiento de las plantas. Fue un gran logro competir en Coquimbo, donde ganamos; y también que dos compañeros fueran a Coquimbo a presentar el proyecto en Concepción. Sin la profesora Karelia no habíamos podido lograrlo porque ella es muy buena profesora; nos apoyó mucho y cuando estábamos cansado ella nos decía que siguiéramos porque esto iba a tener un final feliz”. Por su parte, Guillermo Arqueros, declara: “Nosotros queríamos hacer algo para ayudar a los agricultores de la comunidad y en internet encontramos que esa alga era un desperdicio del mar, pero que escondía un gran secreto. Me gustó mucho participar en este proyecto. Nuestra experiencia en ir a Concepción fue muy hermosa porque nunca había viajado en avión, ni he estado en un hotel, ni he entrado a una mina, ni he estado en un concierto ni en una universidad. Cuando participamos en Coquimbo, estaba cincuenta por ciento seguro que ganábamos y nos alegramos mucho cuando ganamos”.

También fue usado por pequeños agricultores del sector Hierro Viejo, cerca de Vicuña y San Isidro, en cultivos de melones y sandías que serán cosechados a mediados del presente mes en vez del mes de enero como sucedía en años anteriores.

Por otra parte, este grupo pequeños científicos descubrieron que la lechugilla permitía brindar un protección a las plantas contra los insectos, actuando como un repelente. Además, con este descubrimiento existe la gran oportunidad de generar una fuente de trabajo para recolectores de lechugillas ya que en la actualidad es considerada como un desecho del mar que no sirve y que incluso genera un costo para los municipios costeros en labores de limpieza de las playas.

De usarse la lechugilla en los cultivos en forma masiva e industrial, causaría un enorme ahorro en la agricultura al acortar el tiempo de crecimiento y cosecha de las verduras entre un 50% y un 60%, como ya se comprobó en acelgas, melones y sandías.

El descubrimiento se registró por la Academia de Medio Ambiente de la mencionada escuela, bajo la dirección de la profesora Karelia Molina Torres, la ayudantía de la profesora Claudia Cortés Romero y con la participación de los siguientes alumnos: Gabriela Aguirre Vargas, Fernando Osorio Tapia, Brando Salazar Ramírez, Sebastián Pino Jopia, Diego Rojas Vega, Daniel Muller Cox, Benjamín Olivares Cortés, Darlen Roa Cox, Krasna Julio Figueroa, Guillermo Arqueros Tapia, Jesús Romero Herrera, Ángela Cerda Flores, Diego Espinoza Llanes, Daniel Carrasco Pizarro, Emilio Arias Guajardo, Bernardita Cortés Guerrero, Francisca Osorio Tapia.

El experimento y posterior experimento, que fue oficializado con un documento notarial con fecha 23 de octubre del presente año, obtuvo el primer lugar en el XVI Congreso Regional Escolar de la Ciencia y la Tecnología, en enseñanza básica, efectuado los días 18 y 19 de octubre en La Serena y Coquimbo. Posteriormente, expusieron su experimento y descubrimiento en el Congreso Nacional Escolar de la Ciencia y la Tecnología, desarrollado en Concepción.

“La idea inicial surgió en los niños quienes se preguntaban cómo ver la manera de ayuda a los agricultores de la comuna en sus cultivos. Surgieron muchas ideas y hasta que en internet nos encontramos con una información de un diario regional, del año 2013, que se refería a la existencia de la lechugilla en las payas Changa y La Herradura era un dolor de cabeza para el municipio. Fuimos a la playa para ver qué pasaba con las lechugillas y conversando con las personas del lugar nos dijero que no servían para nada y que el municipio gastaba mucho dinero en limpiar las playas. Trajimos muestras al nuestro laboratorio, las molimos y las enviamos a un laboratorio en Coquimbo; y ahí apareció el gran “ulbano” que es un polisacárido que estimula el crecimiento de las plantas. Lo probamos en 200 plantas de acelgas y cebollines; en cuatro días tuvimos brotes de hasta 3 cms. Fue un acelerador del sistema inmune de las plantas, impresionante. Hicimos un compuesto y estuvimos durante un año viendo la forma de aplicarla porque al ser un alga se pudren cuando se le echa agua a la planta y la lechugilla tiene mucha sal y agua. Entonces degradamos la lechugilla muchas veces hasta llegar a un polvillo y ahí logramos que las plantas crecieran”, explica con entusiasmo la profesora Karelia Molina Torres.

Indica que las acelgas están listas para cosecha en 60 días, pero con la aplicación del extracto de lechugilla tardaron 25 días. Los cebollines hace poco fueron cosechados y también con más de un 50% menos de tiempo que el normal para ser cosechados. Cierta cantidad del extracto lo donaron a pequeños agricultores del sector Hierro Viejo, quienes lo aplicaron a sus cultivos de melones y sandías, con un resultado asombroso: la cosecha estará lista a mediados de este mes cuando normalmente se produce en el mes de enero.

Para la docente el descubrimiento los tiene a todos muy satisfechos y expectantes porque se les están abriendo las puertas para exponer su experiencia en otras partes del país e incluso para seguir desarrollando el experimento de una manera más científica con apoyo de una universidad.

“El director de Expedición Antártica nos invitó a exponer nuestro trabajo y a conocer la Antártica Chilena. También ya tuvimos los primeros contactos con académicos de la Universidad de La Serena y de la Universidad Católica del Norte, sede Coquimbo, quienes desean asesorarnos porque quedaron maravillados con el descubrimiento cuando lo expusimos en la muestra regional. Hasta el momento como que no le tomamos el peso a este descubrimiento y no asimilamos todo lo que viene porque esto va a cambiar la agricultura a nivel país; porque el que las plantas crezcan tan rápido, es algo maravilloso. Y descubrimos otras cosas, como que ningún bichito se acercó a las plantas por lo que la lechugilla es un repelente. Entonces esta investigación da para mucho más. Estamos muy felices con este descubrimiento. Es un gran logro como docente, para nuestra escuela y para la comunidad”, señala Karelia Molina.

En tanto, los alumnos que participaron del experimento de igual forma se mostraron muy contentos con lo vivido en torno al descubrimiento.

Por ejemplo, Bernardita Cortés, manifiesta: “Fue genial participar con nuestro experimento a nivel regional y nacional; y aunque no ganamos a nivel nacional, dimos todo nuestro esfuerzo. El proyecto se basa en un compuesto que tiene la lechugilla, el “ulbano”, que es un polisacárido que acelera el crecimiento de las plantas. Nuestro objetivo es ayudar a todos los agricultores de la comuna. Agradezco a los demás compañeros de la academia y a las profesoras Karelia y Claudia, por haber terminado el proyecto”.

En tanto Jesús Romero, expresa: “Logramos descubrir cosas interesantes, como que la lechugilla que está botada en la Playa Changa, y nosotros fuimos a ver qué podíamos lograr con ella. Y logramos descubrir que aceleraba el crecimiento de las plantas. Fue un gran logro competir en Coquimbo, donde ganamos; y también que dos compañeros fueran a Coquimbo a presentar el proyecto en Concepción. Sin la profesora Karelia no habíamos podido lograrlo porque ella es muy buena profesora; nos apoyó mucho y cuando estábamos cansado ella nos decía que siguiéramos porque esto iba a tener un final feliz”.

Por su parte, Guillermo Arqueros, declara: “Nosotros queríamos hacer algo para ayudar a los agricultores de la comunidad y en internet encontramos que esa alga era un desperdicio del mar, pero que escondía un gran secreto. Me gustó mucho participar en este proyecto. Nuestra experiencia en ir a Concepción fue muy hermosa porque nunca había viajado en avión, ni he estado en un hotel, ni he entrado a una mina, ni he estado en un concierto ni en una universidad. Cuando participamos en Coquimbo, estaba cincuenta por ciento seguro que ganábamos y nos alegramos mucho cuando ganamos”.

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